Los alrededores del Colegio Liceo cervantes pintan para ser sitios regulares sin aspectos negativos, pero la realidad no está. Resulta que en aquella institución se vive una problemática más que todo del barrio en que está ubicado el colegio que del propio centro educativo. Dicha problemática radica en el basurero grandísimo que está del lado de la calle 90 entre las carreras 50 y 51b.
La situación es impresionante. Ya no habría palabras para describirlo como era unos meses antes a como es ahora; ahora es invivible e impasable, el olor es putrefactamente asfixiable y los desperdicios cubre el pavimento sin dar opción alguna al tránsito a pie.
Es un lote abandonado éste que se encuentra en la parte trasera de la salida de los estudiantes del colegio liceo cervantes. El lote nunca ha sido acogido por su propietario y comenzó siendo un lugar donde reposaba basura en una mínima cantidad de depósito, ya que llegaban carroemuleros al sitio para despojar los residuos colectados en las áreas de aseo que les recogen.
A principios del 2010 el problema no era tan hostigante. La basura era recogida por un tipo que con escoba, pala y bolsas recogía los desperdicios; de esta forma el lugar aparecía limpio algunos días y se podía tomar no como problemática sino como incomodidad. Terminó el 2010 y la situación empeoró un poco; el tipo aquel que recogía la basura no aparecía, se le veía poco. Antes cada semana barría el área ahora se ve poco poca frecuencia. Se cree que llega a buscar desperdicios 1 vez al mes y se va. La razón es obvia. El índice de basura ha crecido de una forma abominable que medio lote hacia el fondo está cubierto de bolsas de basura y alimentos podridos.
Del lado de la parte de atrás del colegio el problema es prácticamente igual. La calle es incaminable. Actualmente los populares carroemuleros y carretilleros dejan sus regalitos en el sardinel de la paredilla de la escuela porque tanta cantidad hay en el lote que la basura de los que llegan tarde a depositarla no cabe.
El problema es muy difícil, no le interesa a la comunidad; a ciencia cierta no hay muchas casas alrededor de este lote-basurero, y lo peor es que llegan aves a alimentarse de los alimentos podridos. Aves de rapiña, palomas, pájaros pequeños y demás especies voladoras, las cuales esparcen aquellas putrefacciones en toda esta cuadra.
Parece no haber solución, el DAMAB como miembro preservador del medio ambiente en Barranquilla debe tomar cartas sobre el asunto en este tema pero lo más seguro es que no sepan que exista. Solo se decir que cada vez que camino de mi casa a la universidad me tropiezo con ese mundo de porquería que rodea la paredilla de la parte de atrás del Cervantes.
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